12 de noviembre de 2017

(Tonterías identitarias, más o menos.)

1.
En cierta ocasión estaba en la ciudad de la Giralda con un matrimonio sevillano, ella profesora de matemáticas y él poeta y escritor, y de pronto la profesora me espeta: "¿Qué se siente, siendo catalán?" Hay preguntas imposibles. ¿Qué se siente, siendo andaluz? Pues no, no se siente nada. ¿Hay que sentir algo? Todavía hoy me desconcierta la pregunta. ¿Será que los catalanes somos marcianos, con antenitas verdes?

Luego se me iluminó una idea y saqué del bolsillo mi carné de identidad: "¿Qué nombre pone ahí?", le pregunto a la profesora. "Jorge", responde. "Y yo, ¿cómo me llamo?", insisto. "Jordi", me dice. "Pues mira, ese es el problema. Y si me preguntas cómo me siento siendo catalán, te diré que muy molesto, porque no hay derecho a cambiarle el nombre a la gente. Es una animalada."

Franco nos cambió el nombre a los catalanes como castigo. Para que no nos olvidemos que en la España Una solo hay españoles. Para que tengamos bien presente, todos los días, con solo mirar el DNI, que en España no tenemos cabida ni catalanes ni vascos. Solo caben españoles.

Eso es el nacionalismo español, el cual sigue plenamente vigente hoy día como hace cien años. Es el nacionalismo de la España Una, el del art. 2 de la Constitución. Es un nacionalismo que excluye a Cataluña y al País Vasco, condenados a la inexistencia. Mejor dicho: es un nacionalismo contra los catalanes y vascos. Este es el nacionalismo español del PPSOE-C's. 

2.
Algunos catalanes decimos que nos consideramos españoles por no molestar. Sin embargo, la mayor parte de catalanes, yo incluido, no nos consideramos españoles, sino catalanes, eso es todo. Lo mismo que un francés se considera francés, un sueco, sueco, y un español, español. La cosa no tiene ningún misterio. Ahora bien, por no molestar, ¿a quién? A los españoles, claro. Porque quizá algunos se sientan ofendidos si un catalán o un vasco les dice no considerarse español. Es ofensivo, casi como un desprecio. Pues bien: esto es el nacionalismo español.

El nacionalismo español establece que no puede haber catalanes ni vascos: en España solo puede haber españoles. Catalanes y vascos no tenemos derecho a la existencia. Ese es el problema. Los fascistas lo berrean por las calles: "Cataluña es España." Lo cual equivale a decir que Cataluña no existe. No se trata de que catalanes o vascos reivindiquemos tales o cuales cosas, pidamos un respeto por la lengua propia, la enseñanza (*), etc. Se trata de que no tenemos derecho a la existencia. Mientras siga vigente el nacionalismo español, catalanes y vascos no existimos, no podemos existir. El nacionalismo español no tolera que haya vascos y catalanes en España, más allá de lo estrictamente folklórico.

Las futuras Españas plurinacionales habrán de ser unas Españas en las que los catalanes podamos ser catalanes y los vascos, vascos. Algo tan sencillo como freír un huevo. Pero mientras exista el nacionalismo español, eso tan sencillo es imposible. Se intentó con la Constitución de 1978, pero el PP se la ha cargado.


3.
El problema, pues, no es Cataluña o el País Vasco, sino el nacionalismo español.

Y este nacionalismo español es el de la Armada Piolín, que fue a Barcelona a pegar a los catalanes el pasado 1 de octubre, y ahí sigue aún, por si acaso. Es el nacionalismo del ¡A por ellos! y el de "Más dura será la caída". El nacionalismo que ahora, de la mano del PPSOE-C's, pretende arrasar las Autonomías, empezando por la catalana, y volver a la España Una de Primo de Rivera y Franco. Esa ha sido la gran obsesión del PP desde el primer día de la Transición. El PP se ha pasado 40 años intrigando para desmantelar el Estado autonómico como sea, primero con Aznar y ahora con Rajoy Brey, y cree que está a un paso de conseguirlo. Y si el PSOE no se planta, cosa improbable, quizá lo consiga. Ahora bien, no seamos ingenuos: sin encaje de Cataluña y el País Vasco, no hay democracia posible en España. Liquidar las Autonomías equivale prácticamente a liquidar el Estado democrático de derecho.

La cabra siempre tira al monte, y los franquistas al Estado autoritario, centralista y corrupto. Robar es lo que importa.
¿No has visto el recibo de la luz? Con Franco se robaba mejor, muchísimo mejor. Con todas las dictaduras se roba siempre mejor. ¿Para qué sirve una dictadura? Para robar. Lo saben hasta los niños en las escuelas. Y el nacionalismo sirve para tapar el expolio, las banderas no dejan ver las cuentas en los paraísos fiscales ni las cajas B. El patriotismo lo disculpa todo. Y en ello están PPSOE-C's. 

Por cierto, la camarilla debería decirnos cuánto nos está costando financiar el españolismo en Cataluña. No hay dinero para las pensiones, pero sí para las banderas. Primo de Rivera se arruinó financiando demostraciones de exaltación nacional de Unión Patriótica.

O bien el problema de Cataluña se lleva por delante al Régimen, o el Régimen se llevará por delante a Cataluña y la democracia. Y ahí es donde estamos, nada menos. 

(*) Parece premonitorio. Acabo de escribir esas líneas y leo en eldiario.es que el gobierno especula con recentralizar el Estado. Sobre todo Educación, señala un ministro que aún no ha sido reprobado. Prepárense los niños y niñas para el Mes de María y la Formación del Espíritu Nacional. Y los demás recemos también, para expiar nuestros pecados antisistema de pretender vivir con dignidad en España.

Ya había avisado hace tiempo que si PPSOE-C's se empeñaban en una reforma constitucional era para volver al Fuero de los Españoles.


http://trendtwitter.com/EnekoHumor/


Respecto al artículo de Alejandro Torrús, solo estoy en desacuerdo con el título. No es una "guerra de guerrillas", sino un golpe de Estado involucionista en toda regla. La destrucción de Cataluña —porque eso es lo que está haciendo el PP en Cataluña— es el primer paso, quizá el más importante, pero luego seguiremos todos detrás.

Lecturas recomendadas 
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- Alejandro Torrús, La guerra de guerrillas del Partido Popular para paralizar a sus rivales políticos (12-11-2017)
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- José Antich, Rajoy y la Segunda Guerra Mundial (14-11-2017) 
- Fernando López Agudín, Cuando Rajoy borbonea a Sánchez (15-11-2017)
- Editorial / La Jornada, España: afán por suprimir el independentismo catalán (15-11-2017) 
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