—Brillante artículo. Claro como el agua. Hay el mito
—prosiguió diciendo Aquilino— de que la derecha son buenos gestores. Ese
mito podría ser incluso cierto a no ser por un pequeño detalle: no hay
ninguna derecha. Lo que hay son delincuentes. De manera que en vez de
buena gestión lo que tenemos es lo previsible: un robo descomunal. El
cual es el resultado de una corrupción generalizada que, según Rajoy
Brey el Sensato, son cosas del pasado, o simplemente no existe ("el
asunto por el que usted se interesa"), pero que pagamos todos y la
seguirán pagando nuestros hijos en el futuro. Si España estuviera
gobernada por los calificados por la derecha como "antisistema", no
sería Venezuela, como insiste el PP histérico, sino que en apenas dos
años igualaríamos a Suecia, como mínimo. Basta con no robar.
Pero, evidentemente, esa buena gestión no interesa a los bancos que
viven de la deuda, ni a las empresas que viven del BOE, y ese es todo el
problema.
El coste de la corrupción, "ese asunto por el que nos interesamos" y por el que se interesó Pablo Iglesias en el Parlamento, es precisamente la distancia que va de España a Suecia.
El coste de la corrupción, "ese asunto por el que nos interesamos" y por el que se interesó Pablo Iglesias en el Parlamento, es precisamente la distancia que va de España a Suecia.
Lecturas recomendadas
- José Manuel López / Eduardo Gutiérrez, Ayuntamientos del cambio: ¿una gestión económica revolucionaria? (30-7-2017)
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